LA AVENTURA DE SER DOCENTE
Luego de realizar las lecturas tuve recuerdos más imperantes sobre mis inicios en la docencia, tenia una compañera en la universidad que cuando realizamos una practica con un grupo de adolescentes decía que “los adolescentes eran como los animales: que olían el miedo y si nos veían nerviosas nos comerían vivas” entre que si era cierto o no cambiamos nuestra forma de vestir, de hablar y comportarnos ante ellos, buscando ser mas serias, pensando que con esto mostraríamos “autoridad”. Ese fue mi primer enfrentamiento con la docencia.
Por lo que leía de Paulo Freire considero que ese día no fue el primero en mi aprender a ser docente, si bien fue la primera vez que me dijeron “maestra”, empecé a aprender a dar clase cuando fui estudiante, así como recuerdo que era el más respetado y temido de mis profesores fue como quise comportarme.
También me di cuenta que en donde estoy trabajando actualmente dando clase de Inglés llegue con mi nivel de inglés bajo y en picada, pero tuve que estudiar y ahora mi nivel a superado lo que tenia incluso cuando termine de estudiarlo. La capacitación ha sido un elemento importante y necesario.
Luego, la lectura de José M. Esteve, fue reír como mirándome enseñar, estuvo genial eso que he escuchado infinidad de veces en muchas voces “hay que mantener el nivel”. Nuestra identidad, que es desconocida, la de un ser extraño, el docente es como otra especie, es más algunos alumnos ni siquiera se han dado cuenta de que comemos. Es cierto que hay profesores que usan un apunte para dar su clase y llevan usándolo años. Deseo no ser de esos.
En disciplina debo reconocer que yo fui de los que seguían el consejo de “no sonreír hasta navidad”…
Y finalmente es muy cierto que para muchos ser profesor no es algo muy relevante… mientras no caen sus hijos en nuestras aulas. Más bien pienso que nos menosprecian, en un rechazo a algo que ellos no podrían hacer, porque es de aceptarse que por mucho que lo intenten algunos no nacieron para la docencia, ya que no es sólo dar indicaciones una vez para algo, sino hacerlo por años, en diferentes contextos, y con una centena de variables más.
Por lo que leía de Paulo Freire considero que ese día no fue el primero en mi aprender a ser docente, si bien fue la primera vez que me dijeron “maestra”, empecé a aprender a dar clase cuando fui estudiante, así como recuerdo que era el más respetado y temido de mis profesores fue como quise comportarme.
También me di cuenta que en donde estoy trabajando actualmente dando clase de Inglés llegue con mi nivel de inglés bajo y en picada, pero tuve que estudiar y ahora mi nivel a superado lo que tenia incluso cuando termine de estudiarlo. La capacitación ha sido un elemento importante y necesario.
Luego, la lectura de José M. Esteve, fue reír como mirándome enseñar, estuvo genial eso que he escuchado infinidad de veces en muchas voces “hay que mantener el nivel”. Nuestra identidad, que es desconocida, la de un ser extraño, el docente es como otra especie, es más algunos alumnos ni siquiera se han dado cuenta de que comemos. Es cierto que hay profesores que usan un apunte para dar su clase y llevan usándolo años. Deseo no ser de esos.
En disciplina debo reconocer que yo fui de los que seguían el consejo de “no sonreír hasta navidad”…
Y finalmente es muy cierto que para muchos ser profesor no es algo muy relevante… mientras no caen sus hijos en nuestras aulas. Más bien pienso que nos menosprecian, en un rechazo a algo que ellos no podrían hacer, porque es de aceptarse que por mucho que lo intenten algunos no nacieron para la docencia, ya que no es sólo dar indicaciones una vez para algo, sino hacerlo por años, en diferentes contextos, y con una centena de variables más.
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