MI CONFRONTACION CON LA DOCENCIA
Durante mis estudios de bachillerato en la materia de filosofía me surgió el interés por la psicología. Al finalizar mi bachillerato el interés por estudiar psicología era mayor, pero la escuela me resultaba algo muy cansado y difícil así que consideré que debía tomar un descanso, esta situación fue rechazada por mis padres y me obligaron a presentar el examen de la UNAM el cual hice con la esperanza de no ser aceptada, pero como diría mi abuela: “las cosas suceden por algo”, fui aceptada; con mucho disgusto, asistí y al segundo semestre inicio una huelga seguramente recordada por muchos ya que duro casi un año en 1999.
En el tiempo que duro la mencionada huelga aproveche para descansar, pero a los dos meses ya me había aburrido de estar en casa, mis padres me ofrecieron entrar a un curso de “algo” escogí inglés a pesar de que nunca me gustó y lo odiaba.
Estudié inglés en Harmon Hall y el método me resultó agradable, le encontré especial agrado, termine un nivel y la huelga no acababa, así que mis padres me ofrecieron ingresar a una Universidad particular en donde termine mi carrera en Psicología al tiempo que estudiaba inglés.
En el último mes de la carrera me casé con un hombre maravilloso, con quien estudie, esto implicó un cambio rotundo en mi vida, mis padres y yo nos distanciamos por completo, la familia de mi esposo nos apoyo pero tuvimos que iniciar solos en muchas cosas, entre ellas lo profesional.
Desde estudiante me desempeñe en el manejo de grupos terapéuticos con adolescentes, aplicación de talleres y terapia especialmente con niños con problemas de aprendizaje o de conducta, por lo que considere al buscar trabajo como una opción las escuelas, empresas y la terapia particular, esto ultimo fue un problema por el “donde”, en empresa me rechazaron por edad tenia 24 y les parecí joven y donde me llamaron de varios lugares hasta para escoger fueron las escuelas, mi currículum hecho de experiencias escolares me llevo a la docencia.
Empecé con niños de 2° preescolar, lo más agradable era ver que los aprendizajes de los niños es en extremo evidente, partes de nada a todo, llegaban sin conocer una letra, salieron sabiendo leer palabras, sumar, fue maravilloso pero los padres eran un fastidio, los padres de los niños de cuatro años o no confían en nadie o le dejan la responsabilidad a cualquiera, la influencia era un lucha entre enseñarles y educar.
Salí del preescolar en busca de enseñar en otro ámbito donde la influencia de los padres ya no fuera tan obstaculizante. Busque trabajo en secundarias y preparatorias, entré a una secundaria también particular donde el problema ya no fueron los padres sino el dinero, el que pagaba puntual era más considerado que el que no, sin importar sus aprendizajes. El trabajo de los padres y de las instituciones ya no era ni el enseñarles ni educarlos si no “quitarse de problemas” con dinero.
Al tiempo que entré a esa secundaria busqué la oportunidad en el CETis No.1 donde lo primero que me dijeron fue: “no necesitamos una psicóloga… lo que necesitamos es gente en inglés” me ofrecí en inglés algo que pensé que nunca más me iba a ser de utilidad y aquí estoy.
El dar clases de inglés me ha involucrado no sólo en cómo desarrollar un aprendizaje sino también una estructura de pensamiento en los jóvenes, en mejorar su español, en interesarlos en la lectura, la historia, entre muchos otros conocimientos, también me ha llenado de satisfacción el hecho de dejar en ellos un poco de interés no sólo en estudiar inglés sino también en otros idiomas y no como lo que yo recuerdo de mis maestros de inglés que me hicieron odiarlo.
Me gusta estar frente a un grupo y no enseñarles sino hacer equipo con ellos para aprender juntos porque no soy un diccionario con pies que siempre sabe la traducción exacta cuando necesitan sino un apoyo, una guía.
Lo más triste es que del preescolar para el medio superior los padres no solo dejaron de influir, sino que en la mayoría de los casos los abandonaron a su suerte, no saben que hacen, que quieren, no sé en que momento perdimos a los padres y sin embargo los jóvenes siguen teniendo fe en la familia, en el amor, y se convierten en su motor sin que nadie lo acepte.
La educación media superior es encontrarme con niños pasando a adultos y eso es algo que muchos padres se pierden y nosotros podemos ver, un proceso de cambio maravilloso que va desde actitudes, gustos, intereses, ropa y estatura. Para mi es maravilloso verlos crecer y formar parte de ese crecimiento mental.
Dejé la terapia psicológica apenas el año pasado cuando me involucre de lleno a las actividades del Centro Multiplicador que me resultó un medio de mejorar las formas de los profesores para manejar el aprendizaje y por mi desarrollo personal, no deseo hacer de mi vida una rutina por treinta años y luego retirarme.
En el tiempo que duro la mencionada huelga aproveche para descansar, pero a los dos meses ya me había aburrido de estar en casa, mis padres me ofrecieron entrar a un curso de “algo” escogí inglés a pesar de que nunca me gustó y lo odiaba.
Estudié inglés en Harmon Hall y el método me resultó agradable, le encontré especial agrado, termine un nivel y la huelga no acababa, así que mis padres me ofrecieron ingresar a una Universidad particular en donde termine mi carrera en Psicología al tiempo que estudiaba inglés.
En el último mes de la carrera me casé con un hombre maravilloso, con quien estudie, esto implicó un cambio rotundo en mi vida, mis padres y yo nos distanciamos por completo, la familia de mi esposo nos apoyo pero tuvimos que iniciar solos en muchas cosas, entre ellas lo profesional.
Desde estudiante me desempeñe en el manejo de grupos terapéuticos con adolescentes, aplicación de talleres y terapia especialmente con niños con problemas de aprendizaje o de conducta, por lo que considere al buscar trabajo como una opción las escuelas, empresas y la terapia particular, esto ultimo fue un problema por el “donde”, en empresa me rechazaron por edad tenia 24 y les parecí joven y donde me llamaron de varios lugares hasta para escoger fueron las escuelas, mi currículum hecho de experiencias escolares me llevo a la docencia.
Empecé con niños de 2° preescolar, lo más agradable era ver que los aprendizajes de los niños es en extremo evidente, partes de nada a todo, llegaban sin conocer una letra, salieron sabiendo leer palabras, sumar, fue maravilloso pero los padres eran un fastidio, los padres de los niños de cuatro años o no confían en nadie o le dejan la responsabilidad a cualquiera, la influencia era un lucha entre enseñarles y educar.
Salí del preescolar en busca de enseñar en otro ámbito donde la influencia de los padres ya no fuera tan obstaculizante. Busque trabajo en secundarias y preparatorias, entré a una secundaria también particular donde el problema ya no fueron los padres sino el dinero, el que pagaba puntual era más considerado que el que no, sin importar sus aprendizajes. El trabajo de los padres y de las instituciones ya no era ni el enseñarles ni educarlos si no “quitarse de problemas” con dinero.
Al tiempo que entré a esa secundaria busqué la oportunidad en el CETis No.1 donde lo primero que me dijeron fue: “no necesitamos una psicóloga… lo que necesitamos es gente en inglés” me ofrecí en inglés algo que pensé que nunca más me iba a ser de utilidad y aquí estoy.
El dar clases de inglés me ha involucrado no sólo en cómo desarrollar un aprendizaje sino también una estructura de pensamiento en los jóvenes, en mejorar su español, en interesarlos en la lectura, la historia, entre muchos otros conocimientos, también me ha llenado de satisfacción el hecho de dejar en ellos un poco de interés no sólo en estudiar inglés sino también en otros idiomas y no como lo que yo recuerdo de mis maestros de inglés que me hicieron odiarlo.
Me gusta estar frente a un grupo y no enseñarles sino hacer equipo con ellos para aprender juntos porque no soy un diccionario con pies que siempre sabe la traducción exacta cuando necesitan sino un apoyo, una guía.
Lo más triste es que del preescolar para el medio superior los padres no solo dejaron de influir, sino que en la mayoría de los casos los abandonaron a su suerte, no saben que hacen, que quieren, no sé en que momento perdimos a los padres y sin embargo los jóvenes siguen teniendo fe en la familia, en el amor, y se convierten en su motor sin que nadie lo acepte.
La educación media superior es encontrarme con niños pasando a adultos y eso es algo que muchos padres se pierden y nosotros podemos ver, un proceso de cambio maravilloso que va desde actitudes, gustos, intereses, ropa y estatura. Para mi es maravilloso verlos crecer y formar parte de ese crecimiento mental.
Dejé la terapia psicológica apenas el año pasado cuando me involucre de lleno a las actividades del Centro Multiplicador que me resultó un medio de mejorar las formas de los profesores para manejar el aprendizaje y por mi desarrollo personal, no deseo hacer de mi vida una rutina por treinta años y luego retirarme.
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